Salvar vidas ¿negocio?

Como todos sabemos hay muchas enfermedades sin cura, otras enfermedades que aún están con tratamientos simplemente para que no empeoren los síntomas pero que no pueden erradicar la enfermedad y desgraciadamente muchísimas enfermedades que tienen un porcentaje bajísimo de la población y no se pueden investigar.

Muchos científicos trabajan para descubrir nuevos medicamentos, hacer nuevos tratamientos mas efectivos… pero… ¿realmente trabajan al 100%? No cuestiono su trabajo ya que es una labor muy importante para la sociedad y salvará vidas una vez que hayan descubiertos los respectivos medicamentos, tratamientos etc. A lo que me quiero referir es a la siguiente pregunta:

Los medicamentos que hay actualmente en las farmacias ¿son los más efectivos? ¿so parte de un juego económico?

Según muchos investigadores, las empresas farmaceuticas financian mas unos medicamentos ” no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre” según dice el Dr. Evangelos Michelakis, profesor de la Universidad de Alberta.

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Si esto realmente es así me parece vergonzoso por las empresas que hagan esto. Al parecer, el Dr. Evangelos Michelakis (premiado por descubrir los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing)  ha descubierto la cura contra el cáncer, pero no consiguen fondos para seguir sus pruebas porque la sustancia que usan no tiene patente.

La salud, lo mas importante para disfrutar de una vida y convertida en un negocio..

os dejo aquí la entrevista que realizó el periódico de la vanguardia por si queréis saber más:

http://elserconciente.wordpress.com/2011/06/02/descubren-cura-del-cancer-y-es-bloqueada-por-las-farmaceuticas/

¿Qué te falta para ser feliz?

Si hoy saliese a la calle y preguntase a la gente que pasa “¿Qué te falta para ser feliz?” (seguro que muchos no responderían o dirían este es tonto, o que le importa, pero eso no nos centremos en eso) suponiendo que respondiesen, apuesto que la mayoría diría un coche, aprobar los exámenes, que me regalen tal cosa, encontrar al novio o novia perfecto/a para mi vida, tener el móvil de última generación o muchas cosas que siempre pensamos que necesitamos para ser felices.
El caso es que cuando ya tenemos eso que tanto deseamos para ser felices está demostrado que si volviésemos a hacer la pregunta ya responderíamos que nos falta otra cosa, y así sucesivamente. Tenemos que mirar lo que tenemos, muchas veces estamos acostumbrados a todo lo que tenemos y no lo valoramos realmente, y ya no solo hablo de cosas materiales, en nuestra sociedad también hay mucha gente que se siente desdichada o la peor persona del mundo porque le ha dejado el novio o la novia, o también por el nunca haber tenido pareja, por estar gordo, o gorda, por estar delgado, por estar ciego o sordo etc…
Muchos de los que leáis esto, no tendréis muchas de estas dificultades, y seguro que no valoráis el ser como sois, lo consideramos algo normal, pero no por ello hay que dejar de valorarlo.
Os reto a que seáis felices con todo lo que tenéis, con como sois cada uno y no con lo que os falta o lo que os gustaría ser, sé que muchas veces es difícil, y que las palabras son fáciles, así que os dejare aquí el gran ejemplo de NICK, un hombre que seguro que es más feliz que muchos de los que leamos esto, este vídeo merece la pena, en serio.
Cuando acabéis de verlo, responderos a una pregunta: ¿realmente os falta algo para ser felices?¿necesitáis algo mas para conseguir vuestras metas?


NICK VUJICIC
este hombre es un gran ejemplo de superación, en youtube hay muchos vídeos sobre su vida cotidiana

Martín y el pájaro carpintero

Hacía mucho frío en la calle, entré y me senté junto a la chimenea mientras mi abuelo observaba las cálidas llamas

– ¿qué tal el día?- me preguntó

– mal, la vida está en mi contra, solo me salen problemas – respondí indignado

– te contaré una pequeña historia:

 

Había una vez un pequeño mono llamado Martín, le encantaba jugar con su amigo Apu. Martín era un mono un poco especial, tenía una pequeña venda en los ojos. El no lo sabía ya que nació así  y se acostumbró a vivir con esa pequeña venda.

A menudo solía salir  con su amigo Apu a jugar por los árboles, era muy divertido para él, pero… su amigo Apu no venía siempre con él, muchas veces se iba con los demás monos donde Martín no podía ir, porque era un poco torpe y se reían de él cuando se chocaba o se caía.

Un buen día, mientras Martín esperaba a Apu en un árbol, un pájaro carpintero se posó  en la rama junto a él. Martín, que siempre se asustaba ante la presencia de desconocidos, empezó a temblar. Dándose cuenta de esto el pájaro carpintero dijo:

– hola, soy Charly, no temas, solo intento descansar mis pobres alas, ¿cómo te llamas?

– yo… soy…. soy Martín – dijo titubeando el pequeño mono – estoy esperando a mi amigo, pero lleva una hora de retraso – añadió entristecido

– no te preocupes, ahora puedes jugar conmigo – respondió Charly para consolarlo

Después de hablar un largo rato Martín perdió el temor, e incluso rieron más de lo que había reído en su vida. Cuando Charly se sintió descansado le propuso a Martín jugar un rato.

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Mientras Charly volaba el pequeño Martín iba saltando de árbol en árbol torpemente. Cuando volvieron a parar, Charly se acercó a Martín mientras este tenía miedo a volver a ser rechazado por su torpeza. Pero Charly lo observó fijamente y se dió cuenta de un pequeño detalle, el tímido mono tenía una venda casi transparente pero lo suficiente como para que Martín no viese bien. Acercó su pico y le quitó la venda. De repente, el mono empezó a  observar algo más que bultos, comenzó a ver el color del tronco, de las flores y de todo el bosque. Dando saltos de alegría el mono agradeció a este gran ave que le había realizado este milagro, solo él consiguió verle la venda y quitársela. Entusiasmado corrió en busca de Apu y los demás monos.

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Pasó el tiempo y Martín era un mono normal, ya nadie se acordaba de aquel torpe y solitario mono, y todo gracias a Charly, el pájaro que nunca volvió a ver.

 

Muchas veces necesitamos alguien que nos quite esa venda de los ojos, necesitamos ese alguien que nos haga cambiar la visión de la vida, porque hay veces que nos sentimos perdidos, que convertimos la vida en una tragedia cuando podemos ser los mas felices – concluyó mi abuelo

-abuelo, ¿ y porqué los demás monos no jugaban con él? y… lo que es más importante, ¿porqué no le quitaba Apu la venda? – pregunté confundido

– hijo, la sociedad solo nos acepta cuando no ve nuestros defectos, y respecto a Apu, no todos son capaces de abrirnos los ojos cuando más lo necesitamos